
Eran pasadas las doce de una noche lluviosa de noviembre aquí en Trujillo y yo estaba ahí, pausando un drama cada cinco minutos para intentar copiar un letrero de neón que salía de fondo. Mis garabatos en el cuaderno no tenían ningún sentido y me frustré horrible porque llevaba dos años 'picoteando' videos gratis sin avanzar nada real. Así fue como terminé dándole clic a ese anuncio del Curso de Coreano de Cero a Experto, buscando el orden que mi desorden natural no me daba.
Antes de seguir, una transparencia rápida entre nosotras: este cuaderno incluye algunos enlaces de afiliado. Si terminas comprando un curso por aquí, me cae una comisión por la recomendación, pero a ti te cuesta exactamente lo mismo. Solo escribo sobre lo que de verdad abro en mi celular o mi laptop mientras tomo un café, nada de andar inventando cosas que no he probado.
Lo primero que hice cuando abrí el módulo uno fue comprarme un cuaderno de hojas blancas, de esos que huelen a nuevo y dan ganas de no malograr. Me acuerdo clarito del olor a café recién molido en la cocina mezclándose con el aroma del papel mientras intentaba trazar círculos perfectos para la letra 'ieung' (ㅇ). Esos primeros días fueron de pura emoción, sintiendo que por fin iba a entender qué decían mis canciones favoritas sin leer la romanización.
El choque entre los dramas y la estructura
El curso empieza con lo básico, el Hangul, que son solo 24 letras básicas entre consonantes y vocales. Parece poco, pero cuando estás acostumbrada a nuestro abecedario, la cabeza te da vueltas intentando encajarlas en esos cuadraditos imaginarios. Estudiaba en mis descansos de la cafetería, aprovechando que a media tarde casi no entra gente, y me di cuenta de que tener una estructura me ayudaba a no perderme tanto.
Pero no todo fue tan fácil, porque una cosa es el libro y otra la realidad. Una vez intenté saludar a un nativo en una app de idiomas usando el lenguaje súper formal que enseñan al principio del curso. Me respondió riéndose, diciéndome que sonaba como un personaje de un drama histórico del siglo XVIII, todo rígido y solemne. Ahí entendí que el curso te da la base, pero la fluidez de verdad la sigo sacando de escuchar cómo hablan en los dramas actuales.
Hubo momentos donde sentí una punzada en la sien, de esas que te dan cuando te esfuerzas demasiado, cada vez que intentaba diferenciar la pronunciación entre la 'o' abierta y la 'o' cerrada frente al espejo del baño. El curso te lo explica, pero a veces sentía que necesitaba más audios reales. Me pasaba que miraba el curso de Japonés Online desde Cero, que tiene una calificación casi perfecta de 4.9, y pensaba si mi curso de coreano de tres estrellas me iba a alcanzar para lo que yo quería.
¿Realmente se llega a ser experto?
A mediados de abril, después de unas ocho semanas de uso constante, llegué a la parte de las consonantes dobles. Son exactamente 5: ㄲ, ㄸ, ㅃ, ㅆ, ㅉ. Suenan como si estuvieras haciendo fuerza con la garganta y me tomó días que no me salieran igual a las simples. Si te interesa ver cómo ha ido mi progreso visual, puedes chequear mi cuaderno para aprender coreano después de varios meses practicando, donde se nota el cambio de mis letras todas chuecas a algo más decente.
Si tu meta es dar el examen TOPIK, que tiene 6 niveles de maestría, este curso te sirve como un empujón inicial muy fuerte para los primeros niveles. Pero no te engañes con lo de 'experto'. Siento que para llegar a los niveles más altos necesitas complementar con mucha lectura y, sobre todo, no dejar de ver contenido nativo. El curso te enseña a armar la oración, pero el drama te enseña el sentimiento con el que se dice.
A veces, cuando el cansancio de la universidad y el trabajo me ganaba, me daban ganas de dejarlo todo y pasarme a algo 'más fácil' como el Inglés sin memorizar o incluso curiosear con el Francés de Cero a Pro, pero luego recordaba por qué empecé. Quería entender el mundo de mis idols sin intermediarios. Al final, el Coreano de Cero a Experto es una herramienta útil si eres como yo y necesitas que alguien te diga 'hoy estudia esto', pero la magia de verdad ocurre cuando cierras la laptop y reconoces una palabra en una escena de lluvia en Seúl.
Si estás empezando de cero absoluto, dale una oportunidad, pero no sueltes tus dramas. Esa combinación de estructura rígida y oído entrenado con subtítulos es lo que me está funcionando a mí este domingo por la noche mientras espero que empiece mi turno mañana.