Aprender francés peape para comunicarte en situaciones reales de viaje

2026.07.10
Aprender francés peape para comunicarte en situaciones reales de viaje

Repito la misma palabra en francés por quinta vez seguida, con el celular pegado a la oreja y el cuaderno abierto en una página que ya no reconozco de tanto tacharla. Así ando estos días: aprendiendo francés autodidacta, sin salón de clases ni profesor detrás, solo porque quiero poder pedir algo de comer en otro país sin quedarme muda. Mi terreno de siempre es el coreano, pero acá el objetivo es distinto, idiomas para viajar y no idiomas para ver dramas. Todo el estudio pasa en casa, entre turnos de la cafetería y ratos sueltos, y por eso me llegan tantas preguntas sobre cómo lo estoy haciendo.

Aviso rápido antes de seguir: esta entrada tiene enlaces de afiliado. Si compras un curso desde aquí, me llega una comisión chiquita y a ti no te cambia el precio en nada. Menciono solo lo que de verdad tengo abierto en el celular mientras espero el micro o en el break de la chamba, nunca algo que no haya probado. No soy profesora ni tengo certificado de idiomas, soy solo yo con un cuaderno y las ganas de no quedarme muda en un aeropuerto.

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Ivana, que comenta casi cada entrada desde Lima, me dejó estas preguntas juntas la última vez, y como ella misma suele contar sin filtro lo que tampoco le funcionó a ella, respondo aquí con la misma franqueza, pregunta por pregunta.

Aprender francés autodidacta cuando ya vienes del coreano

Varias personas me preguntan por qué meterme con un idioma nuevo si ya tengo suficiente lío con el coreano. La respuesta corta es que quería algo práctico, no otro reto académico. Con el coreano aprendí a las malas que un libro de texto físico se puede volver aburrido para el tercer capítulo, y ahí se queda guardado sin que nadie lo vuelva a abrir; con el francés no quería repetir esa historia. Así que en vez de arrancar con reglas de gramática pesadas, como esas que uso para entender las partículas de coreano, busqué algo que fuera directo a situaciones reales. Terminé usando Francés peape, un curso que no empieza con listas infinitas de verbos sino con lo que de verdad te pasa si pisas otro país: pedir algo, preguntar una dirección, explicar que no entendiste.

Cuaderno con apuntes de francés autodidacta junto a notas de coreano

No es necesario dominar el alfabeto antes de hablar

No hace falta memorizar el alfabeto latino letra por letra para defenderte en un viaje, aunque sí conviene entender que en francés muchas de esas veintiséis letras casi no se pronuncian. Lo que sí pesa son los acentos: hay cinco acentos ortográficos y cada uno cambia el sonido de la vocal, así que ignorarlos te puede hacer decir algo totalmente distinto a lo que querías. Prefiero aprender la gramática viendo cómo se usa dentro de una frase real antes que memorizando la regla suelta, algo parecido a lo que me sirvió cuando entendí mejor el coreano gracias al contexto de los dramas y no a una tabla de reglas. Un curso con estructura ayuda justo para eso, te va ordenando esas situaciones sin que tengas que armar el mapa tú sola desde cero.

La trampa de sonar demasiado formal en francés

Otra pregunta que me repiten es si conviene aprender primero las frases más corteses. Ojo con esa trampa: si suenas demasiado formal pidiendo algo, la persona al otro lado asume que entiendes todo y te responde a mil por hora, y ahí sí te quedas en blanco. Mejor ir directo, con frases simples y claras, del tipo "no entiendo" o "más despacio, por favor", antes que armar una oración perfecta de manual. En coreano pasa algo parecido con los niveles de formalidad y los honoríficos, que cambian según con quién hables, pero para un viaje corto no necesitas ese nivel de detalle, necesitas lo básico que te saque del apuro. Si pude con notas de mi cuaderno de coreano, un puñado de frases prácticas en francés no debería ganarme.

Celular con el curso Francés peape abierto sobre el mostrador de una cafetería

La dificultad del francés comparado con coreano y japonés

Después de coquetear un rato con el coreano y el japonés, la gente asume que el francés me debería resultar fácil. No es así, es un reto distinto. En el coreano el obstáculo fue el alfabeto nuevo; en el idioma francés el obstáculo es el oído, porque todo suena pegado y la musicalidad te despista al principio. Lo noto en cosas chiquitas: hace poco, caminando por la Avenida España, vi un letrero en coreano pegado en la vitrina de una tienda y lo leí entero, de corrido, antes de seguir caminando, sin pensarlo dos veces. Ese tipo de cosas no aparecen de un día para otro, es constancia lenta la que hace que una palabra se quede grabada sin esfuerzo, no un golpe de suerte. Con el francés recién estoy en la etapa donde nada se lee solo todavía, y está bien que sea así.

Escritorio de estudio en casa con audífonos y diccionario de francés al atardecer

Cómo no quedarte en blanco en una situación real de viaje

Muchos me preguntan qué hacer cuando el cerebro se queda en blanco frente a un mesero o un recepcionista. Ese miedo es real, pero con una estructura básica el cerebro se siente menos perdido, como tener un mapa metido en el bolsillo aunque no lo mires todo el tiempo. Dejé de traducir palabra por palabra, un error que arrastré mucho con el coreano al principio, y ahora trato de pensar en bloques completos de significado, no en piezas sueltas. Para que una palabra se quede de verdad, me sirve más repetirla dentro de una frase con sentido que aprenderla suelta en una lista, y para la pronunciación simplemente me grabo diciendo la misma palabra varias veces hasta escuchar sola la diferencia, sin que nadie me corrija. Si te da curiosidad por dónde empecé con las situaciones de viaje, puedes mirar esta guía paso a paso que es la que tengo abierta estos días.

Qué hacer cuando el tiempo no alcanza para practicar todos los días

Me preguntan seguido cómo meto la práctica de un idioma nuevo entre la cafetería y la universidad. La respuesta honesta es que no todos los días alcanza, y algunas semanas el francés queda en pausa mientras atiendo otras cosas. Lo que sí hago es aprovechar tramos cortos: el trayecto en el micro, la espera de que el jefe termine de contar la caja, esos huecos que antes se iban en el celular sin hacer nada. Ese mismo hueco es el que aprovecho con quienes me preguntan por otros idiomas, si tu interés va más para el lado asiático dejo mis impresiones sobre japonés, y si lo tuyo es la chamba, ahí tienes lo que cuento sobre inglés sin libros.

Lo que le diría a quien recién arranca con un idioma nuevo

Mi compañera Keyla, con quien comparto carrera en la universidad, tiene la costumbre de entrar al cuarto justo cuando por fin estoy entendiendo una escena clave de algún drama, y ahí se me escapa el hilo entero. Con el francés me pasa algo parecido si alguien me interrumpe a media práctica, pierdo el ritmo de la erre o del acento y tengo que retomar desde la frase anterior. Aun así, cada palabra que se queda, coreana o francesa, hace que el mundo se sienta un poco más chico.

Tampoco hace falta ser experta en literatura francesa ni tener el DELF para sobrevivir un viaje corto. Hace falta saber cómo no perderte en el metro y cómo pedir lo que quieres comer sin que te den otra cosa por error. Eso es lo que le respondería a cualquiera que me escriba con la misma duda: empieza por lo que de verdad vas a usar, no por lo que se ve bien en un examen.

Rincón de estudio en casa por la noche con apuntes de idiomas para viajar

Si te late intentarlo para tu próximo viaje, no lo hagas sola y sin ninguna guía; a mí tener algo con estructura como Francés peape me ahorró meses de andar dando vueltas sueltas en videos sin rumbo. Suerte con esas erres, y hablamos en la próxima entrada.