Cómo usar el curso de inglés 24 horas nivel a1 para mejorar mi CV

2026.07.13
Curso de inglés A1 en 24 horas para mejorar el CV: cuaderno y laptop de una autodidacta en Trujillo

Veinticuatro horas. Esa era la cifra que prometía la descripción del curso, y me sonó a anuncio de esos que aseguran resultados imposibles antes de que se enfríe un café. La leí recién llegada de la cafetería, con el uniforme oliendo todavía a grano molido, mirando la casilla de idiomas de mi CV donde solo decía 'inglés básico', sin ningún A1 ni nada que lo respalde.

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Ya me había topado antes con esa sensación de pieza que encaja, en el coreano, como cuando le agarré el truco a cómo usar las partículas de coreano para principiantes sin errores comunes y una frase que antes sonaba a adivinanza, de golpe, tuvo sentido. Quería que el inglés me diera esa misma sensación, sin volver a sentarme en un salón con horario fijo entre la cafetería y la universidad.

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El mito de que el inglés básico no sirve para nada en el CV

Circula la idea de que si no eres casi bilingüe, mejor ni pongas el idioma en el currículum, que un nivel bajo se ve peor que dejarlo en blanco. Es mentira, o al menos una mentira a medias. Un filtro automatizado no lee matices: lee palabras clave y, si tiene suerte, un número de certificación al lado. Entre 'inglés básico' sin respaldo y un A1 certificado por bajo que suene, el segundo gana siempre, porque es el único dato que ese sistema puede verificar.

Puedo escribir mi nombre en hangul de un solo trazo, sin pensarlo, algo que me costó mucha repetición en silencio en el cuaderno hasta que la mano dejó de dudar. Esa destreza no aparece en ningún filtro de selección de personal, porque no existe una casilla que diga 'entiende diálogos de dorama sin subtítulos'. Y no es la primera vez que confundo fluidez real con algo que se pueda demostrar en papel: alguna vez intenté meterme a conversar con coreanos en Tandem sin tener una base real para sostener la charla, y la conversación se apagaba a los dos mensajes porque yo solo repetía frases sueltas sacadas de series. Con el inglés no quise repetir ese error, así que esta vez elegí algo con estructura, aunque fuera mínima.

Autodidacta editando su CV en la laptop mientras revisa el curso de inglés A1 en el celular

Cómo metí el curso de inglés A1 entre turnos de cafetería y cuadernos de coreano

Como autodidacta, los bloques de quince minutos fueron el truco real, no el número redondo de veinticuatro horas. Escuchaba una lección camino al Mercado La Hermelinda, entre puestos de fruta, haciendo tiempo antes de entrar a mi turno, o en la media hora de almuerzo con los audífonos puestos. En mi cuarto la pantalla de la laptop sigue apoyada sobre un par de libros para que no me duela el cuello, y en el borde del espejo quedan post-its de vocabulario de rachas anteriores, algunos todavía en hangul, uno que otro ya en inglés.

Jhandira, mi compañera de turno en la cafetería, me tuvo que recordar más de una vez que fuera a almorzar porque se me pasaba la hora enganchada en una lección detrás de otra. El curso que elegí fue Inglés sin memorizar, sin libros y sin escribir, uno de esos cursos accesibles de Hotmart, y lo que me convenció fue que no se parecía en nada a los libros de universidad que terminan juntando polvo: era exposición directa, más parecido a mis dramas que a un salón de clase.

El 'to be' se me atragantaba cada vez que, con la cabeza todavía llena de estructuras coreanas, intentaba traducir por pura costumbre con esa gramática, y el resultado era un espanglish-coreano que ni yo misma entendía. Fue parecido a aprender inglés sin memorizar gramática para hablar con fluidez rápido, salvo que esta vez el objetivo no era soltura para conversar sino dejar de verme 'básica' en el papel. Un curso estructurado no reemplaza la constancia; eso lo aprendí con el coreano, a punta de repetir sin prisa y sin saltarme días, pero sí le pone un cierre a algo que de otro modo se queda abierto para siempre. El coreano también me enseñó a pescar la gramática del contexto de los subtítulos en vez de memorizar la regla suelta, y a corregir mi propia pronunciación a fuerza de repetir la misma línea hasta que sonara parecida a la del actor; el vocabulario, en cambio, se me pega más por repetición boba que por trucos de memoria.

Progreso del curso de inglés A1 de Hotmart en el celular durante un descanso de la cafetería

¿Por qué pesa más un A1 certificado que un inglés que 'más o menos entiendo'?

Practicar la 'th' de think en voz baja para no despertar a nadie en la casa es distinto a los sonidos secos del coreano: al principio la lengua se siente ridícula intentándolo, pero el curso avanza a fuerza de repetición, no de reglas explicadas de golpe.

Ni siquiera hace falta explicarlo con jerga de recursos humanos: existe un Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas justamente para que un A1 signifique lo mismo en Trujillo que en Madrid, sin depender de que el reclutador confíe en tu palabra. El punto no es competir contra gente que habla un inglés perfecto, es competir contra una casilla vacía.

Es un cambio parecido a cuando estudiar japonés online desde cero cambió mi forma de ver anime: los trazos del kanji tiran distinto a los del hangul, pero en los dos casos el sonido deja de ser ruido y empieza a pesar algo. Con el coreano además tengo que medir los honoríficos y el registro informal que uso para entender mis series antes de soltar una frase, y el inglés de oficina al lado se siente casi plano. Con el inglés me pasó algo parecido el día que un correo de trabajo dejó de sonarme a idioma random.

Lo que cambié en mi CV cuando dejé de escribir 'inglés básico'

Terminé el curso sin llevar cuenta de fechas, y lo primero que hice fue borrar ese 'inglés: básico' genérico que pone todo el mundo. En su lugar escribí 'inglés: nivel A1 (MCER)', que suena a que alguien se tomó el trabajo de validar lo que sabe en vez de tirar una palabra al aire.

Lo compartí en el server de Discord de dramas de época donde converso de vez en cuando, y Keiko, que llevaba semanas sin aparecer por ahí como le pasa siempre y volvió como si nada, fue de las primeras en reaccionar, aunque se le coló una palabra en japonés a media frase, cosa que a estas alturas ya ni me sorprende.

Certificado digital de inglés nivel A1 para sumar al CV, visto en la pantalla de una tablet

De vez en cuando sigo mirando Japonés Online desde Cero porque el anime no me suelta, aunque ahí nunca busqué un certificado, solo entender lo que dicen sin leer abajo. Con el inglés fue distinto desde el inicio: no quería fluidez para conversar, quería una casilla verificable en el CV, y esa diferencia de objetivo es la que marca qué curso conviene para qué cosa.

Si andas saltando entre trabajo y estudios y tu CV tiene la misma casilla vacía que tenía el mío, no hace falta un curso de tres años para cambiar eso: con algo puntual como inglés sin libros alcanza para dejar de escribir 'básico' sin nada detrás. Yo sigo con mi coreano de fondo y sueño con pisar Seúl algún día, pero ese A1 fue el favor más concreto que le he hecho a mi lado profesional hasta ahora.